Hasta cuándo...

¿Hasta cuándo?
Es la pregunta del millón. Todos querríamos tener la respuesta, pero nadie sabe ni se atreve a predecir. Sólo en una cosa estamos de acuerdo: desde finales de los años 70 ha habido crisis financieras en el mundo, pero nunca antes habíamos vivido una como ésta.
Ciertamente, el panorama es desagradable. Los empresarios y los ciudadanos estamos envueltos en una expectativa de pesimismo creciente y parece que todos obedezcamos a la misma consigna: no gastar, no consumir, no invertir...
La crisis es gorda. Ya lo sabemos, pero lamentándonos y poniendo sal en las heridas no vamos a salir adelante. Tenemos que seguir remando, con más fuerza, con más dedicación, con más entrega. De hecho, me consta que son muchas las empresas, entre ellas las de la madera y el mueble, que en estos momentos están trabajando más duro, el doble, incluso que la competencia, para sobrevivir, pero, lo más importante, trabajando sin dejar de apostar por la calidad y sin despedir a trabajadores basándose sólo en criterios de coste. Todos sabemos, como consumidores, que la calidad permanece y el precio se olvida.
Ahora más que nunca, nos tenemos que poner a prueba como empresarios, tenemos que tirar de nuestros recursos y nuestras capacidades, tenemos que generar valor en el proceso de creación, de compra, de uso? tenemos que ser flexibles y de actuación rápida, tenemos que invertir en el consumidor, que es, realmente, la razón de ser de la empresa.
Es el momento de seguir impulsando el cambio de nuestro modelo productivo, basándolo en el conocimiento, la innovación, que es lo que realmente va a generar valor, diferenciación y riqueza en nuestro sector.







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