La feria Habitat dio la puntilla a Hurtado

La feria Habitat dio la puntilla a Hurtado
El certamen de decoración evidenció la dificultad de la empresa del mueble de cerrar contratos y precipitó el inicio de la liquidación judicial de bienes.
Hasta el último momento Muebles Hurtado, una de las empresas valencianas de referencia en el sector, ha luchado por mantener la actividad. Pese a llevar un año envuelta en un concurso de acreedores, la firma de mueble tradicional -con una línea moderna creada recientemente- acudió a la última feria Hábitat, rebautizada como Ideas y Pasión, celebrada en septiembre.
La presencia en el certamen evidenció, no obstante, la incapacidad de la firma creada hace más de 60 años por la familia Hurtado de captar clientes y cerrar contratos. El volumen de pedidos no fue suficiente como para dar viabilidad a la empresa y, han sido los propios responsables de la firma, según fuentes judiciales, quienes han instado al titular del juzgado Mercantil número 2 de Valencia a abrir la fase de liquidación.
Se encara así la recta final para la firma. El primer paso será el plan de liquidación que elaboren los administradores concursales, que desembocará, en un plazo no preestablecido jurídicamente, en la venta de los bienes de la empresa, con sede en el polígono La Reva de Ribarroja, en primera línea de la A-7. Aquí el grupo invirtió, en 2002, nueve millones de euros.
Pese a la necesidad de cesar la actividad industrial y vender activos, se pretende que la liquidación no conduzca a un «desmantelamiento» del negocio, de ahí la intención de «preservar la marca» vinculada a alguna unidad productiva.
Muebles Hurtado había sido referente también en internacionalización. En 2000 abrió una filial en EE UU, con una inversión de tres millones de euros. Además poseía filiales en Bogotá e India. No obstante, la fuerte inversión realizada y el retraimiento de la demanda nacional pasaron una primera factura a la firma, que en 2003 se enfrentó a un concurso de acreedores que solventó con la venta de algunas naves y terrenos.
Hoy en la empresas apenas quedan trabajadores, sólo personal vinculado a la familia, apuntan fuentes sindicales. La firma, que contaba con un centenar de empleados cuando se abrió el concurso de acreedores, ha sufrido continuos expedientes de regulación de empleo, el último este verano.
Los últimos datos publicados, de 2006, reflejaban una deuda de 9 millones de euros.
FUENTE: LASPROVINCIAS.ES







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